Una reflexión sobre el problema de opinar desde el titular y cómo un solo mensaje puede condicionar debates, malentendidos y la forma en que nos relacionamos.
En la búsqueda incesante de respuestas, los humanos hemos evolucionado de encontrar consuelo en la divinidad a buscar la verdad en los datos. Los datos, presentados como hechos indiscutibles, se han convertido en nuestra nueva fuente de conocimiento.


