Hay eventos en los que sabes perfectamente lo que va a pasar antes de entrar: Ponente. PowerPoint. Frase inspiradora. Alguna pregunta al público. Aplauso. Siguiente.

Y luego están las Podtalks.

Este año volví a asistir a las Podtalks 2026, el evento de podcasting organizado por Sunne, y creo que precisamente lo más interesante del formato es todo lo que han decidido quitar: No hay PowerPoint. No hay un ponente intentando arrancarte un aplauso a las nueve de la mañana. Y tampoco aparece, por suerte, la típica frase inspiradora de «el fracaso es el primer paso del éxito». Gracias, ya lo sabíamos.

Aquí el escenario está vacío. Y el show pasa en las sillas.

Un evento donde habla quien tiene algo que decir

La dinámica es sencilla: alguien coge el micro y habla. Pregunta, explica una experiencia, abre un debate, comparte una duda, discrepa… lo que sea. Pero la conversación nace del propio público y no de un programa cerrado de ponencias.

Y eso lo cambia todo. Porque en las mismas sillas nos mezclamos gente que llevamos muchos años detrás de un micro con personas que están pensando en lanzar su primer podcast y todavía no han publicado ni el episodio 1.. Allí estábamos Carles Fité y yo con Caviar Online, compartiendo espacio con gente como Mia Font, de El Terrat; Marianela Sandovares; Joan Boluda; Emilcar; Óscar Hernández, y muchos más profesionales y creadores vinculados al mundo del podcast.

Y eso es precisamente lo interesante.

Nadie está allí subido a un escenario esperando su turno para dar una ponencia. Estamos todos sentados, mezclados, escuchando, preguntando y, cuando tenemos algo que aportar, cogiendo el micro. En Podtalks, durante 4 horas, todos ocupamos el mismo lugar: una silla entre el público. Y creo que ahí está buena parte de la gracia.

Menos ponentes, más conversación

En muchos eventos profesionales vamos a escuchar a personas que supuestamente tienen las respuestas. Aquí hay gente que sabe muchísimo de podcasting, evidentemente. Algunos llevamos cientos de episodios, muchos años y muchísimas horas detrás de un micro. Pero el formato permite algo que me parece bastante más interesante: que todos podamos tener también preguntas y visiones.

Y que la conversación no vaya siempre de arriba abajo. No hay una separación tan clara entre quien sabe y quien escucha, entre ponente y asistente. Hay podcasters, productores, servicios, profesionales del audio, gente que está empezando y gente que lleva años en esto… hablando entre ellos.

Puede parecer un detalle de formato, pero no lo es. Porque quitar el escenario también elimina parte de la jerarquía que normalmente construimos alrededor de él.

Arriesgar con el formato también tiene mérito

Y aquí hay que reconocer el trabajo de Sunne y de toda la organización. Es mucho más cómodo organizar un evento buscando nombres conocidos, poner sus fotos en un cartel, preparar una sucesión de ponencias y confiar en que esos nombres llenen la sala.

Podtalks hace algo bastante más arriesgado: coge a esos nombres y los sienta entre el público.

El contenido depende mucho más de las personas que están allí, de las conversaciones que aparecen y de las ganas que tenga la gente de participar. Puede salir de muchas maneras. Precisamente por eso tiene mérito que funcione.

Y, sobre todo, que después de varias ediciones ya podamos hablar de Podtalks como una cita que cada año va ganando peso dentro del mundo del podcasting en España.

Quizás porque, al final, un evento sobre podcasting tiene bastante sentido que se base justo en eso, en hablar y en escuchar.

Nos vemos en 2027

Y ya tenemos fecha para la próxima: 5 de septiembre de 2027. Y avanzo una cosa más: desde Marficom volveremos a patrocinar la próxima edición.

Porque cuando encuentras un formato diferente, hecho con criterio y que ayuda a que la comunidad del podcasting se encuentre y comparta… vale la pena apoyarlo.

Larga vida a las Podtalks. 🎙️