Dicen que en la vida hay tres cosas que hay que hacer: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. El árbol está plantado. Las hijas… dos, por si acaso. Y el libro… bueno, ya tocaba.

Eso sí, igual no es exactamente el libro que esperabas.

He publicado un libro de chistes. De los de toda la vida. Cortos, rápidos, de esos que puedes soltar en cualquier momento sin previo aviso. Algunos funcionan, otros no tanto… y unos cuantos juegan en esa liga rara donde son tan malos que acaban teniendo algo.

Un libro de chistes (y ya está)

Sale ahora, a las puertas de Sant Jordi, que es ese momento del año en el que todos buscamos un libro para regalar, recomendar o simplemente tener a mano. Y este encaja bastante bien ahí. No porque sea imprescindible, sino porque no exige nada. Lo abres, lees un par de chistes cortos y decides si seguir… o cerrar dignamente.

La idea no viene de un “voy a escribir un libro de chistes”. Viene de algo mucho más simple. Durante años, en Caviar Online, cerrar cada episodio con un chiste se convirtió en costumbre. Sin plan. Sin estrategia. Sin pensar demasiado si tenía sentido o no.

Y claro, cuando algo se repite tantas veces, deja de ser accesorio y acaba formando parte de cómo comunicas.

Este libro recoge justo eso. No es una selección de “los mejores chistes”, ni pretende ser un recopilatorio definitivo. Es más bien un archivo de momentos. De esos que funcionan en pequeño formato. Mientras esperas un café, en medio de una conversación o cuando necesitas romper un silencio sin ponerte trascendental.

Por qué el humor sigue funcionando

Y aquí es donde, sin buscarlo demasiado, aparece algo interesante. El humor, incluso el más simple, sigue siendo una de las pocas cosas que conectan sin fricción. No necesita contexto, ni explicación, ni estar de acuerdo con nadie. Entra o no entra.

Pero cuando entra… acerca.

En un entorno donde todo tiene que aportar valor, posicionar, enseñar algo o justificar su existencia, un libro de chistes juega a otra cosa. No compite ahí. No quiere ser útil en el sentido clásico. Y precisamente por eso encuentra su espacio.

Porque no todo lo que conecta tiene que ser profundo. A veces basta con algo breve. Ligero. Incluso absurdo.

De hecho, en comunicación pasa más de lo que parece. Puedes construir el mensaje perfecto, optimizar cada palabra y medir cada resultado… y aun así quedarte lejos. Y luego alguien suelta un chiste en el momento justo y consigue lo que no habías previsto.

No por brillante. Por cercano.

Un libro para Sant Jordi (y para cualquier momento)

Por eso este libro es lo que es. Una colección de chistes para leer sin orden, para compartir sin contexto y para usar cuando no tienes muy claro qué decir, pero sabes que quieres decir algo.

Si te encaja, puedes encontrarlo aquí en todos los formatos:
👉 https://marficom.com/libro

Y si eres más de papel, está también en tapa blanda en Amazon:
👉 https://www.amazon.es/Los-mejores-chistes-peque%C3%B1as-dosis/dp/B0GV8SSC6J

No es un libro que te vaya a cambiar la vida. Pero puede hacer algo más inmediato. Sacarte una sonrisa, arreglar una conversación o salvarte un regalo de Sant Jordi sin pensarlo demasiado.

Al final, la lista queda completada. Árbol, hijas, libro.

Aunque siendo sinceros… igual lo importante no era escribir un libro de chistes.

Igual era descubrir que, entre tanto contenido, tanta estrategia y tanta intención… todavía hay espacio para algo tan simple como hacer reír a alguien.

Aunque sea con un chiste malo.